No hay límite en el alma humana.
No intentes encontrarlo.
Palpitamos en los labios de los que amamos.
Pertenecemos a lo que cambia aunque no lo queramos.
Y volvemos a amar.
Entonces, procuremos la fertilidad de nuestros sentidos.
Palabras despiertas, cantos en el viento, reflejos brillantes en los ojos de los que nos aman, que inflaman nuestro corazón.
No hay números sólo amor extraordinario en donde todos podemos aterrizar.
Solamente hay que llegar.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario