sábado, 5 de septiembre de 2009

Sa-pro

.Esa niña chiquita da igual el nombre de pelo negro y faldita de flores moradas, le da a la indígena, el agua que lleva cargando, voltea y observa el agua de mar que viene hacia ella, que le pide que camine para mojar sus piernas sin preguntarle si quiere jugar, pero el sabe que las sonrisas son un sí.
Mira como corre sin miedo acercándose a la inmensidad del mar, como loco que corre hacia su libertad, libre se ve los minutos en que tiene que esperar que la madre termine de vender, da la vuelta y rápidamente se quita la faldita sentándose en la arena y empieza a sentir lo que sucede cuando te toca el mar.

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